RESTAURACIÓN

La puesta en valor del Acueducto ha pasado por distintas fases. En primera instancia, con la identificación y análisis por parte de arquitectos y restauradores para iniciar la obra obteniendo la autorización de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH para trabajar una sección del acueducto. Posteriormente se inició con la limpieza y el deshierbe del inmueble y áreas aledañas con un grupo de voluntarios. Siendo que en julio del 2019 se tuvo el primer campamento internacional de voluntarios donde realizaron actividades en conjunto con un líder técnico de la asociación francesa, especialista en conservación del patrimonio, Rempart, compartiendo conocimientos sobre careo de piedra y mampostería. Se han conservado métodos tradicionales, con el uso de herramientas manuales y no eléctricas, con el objetivo también de conservar estos oficios. Se han continuado más campamentos donde personas voluntarias han participado en la restauración, aprendiendo técnicas como el apagado de cal y la elaboración de mucílago de nopal para la preparación del mortero. Además, la piedra utilizada se ha recolectado dentro de la zona con la autorización del Comisariado Ejidal de El Hospital. Posteriormente, se inició con la construcción de una cercha de madera para la restitución de uno de los arcos, por lo que también se han utilizado técnicas ancestrales, donde no hay uso de clavos ni maquinaria para el ensamble de la misma, haciendo un trabajo más detallado y desafiante, pero lleno de aprendizaje y experiencia para los participantes, rescatando nuestro patrimonio.

Han participado distintas instituciones, universidades, asociaciones y colegios en la puesta en valor del acueducto, formalizando las colaboraciones a través de convenios con los distintos actores. La Facultad de Arquitectura de la UNAM ha colaborado firmando un convenio con la Asociación Mexicana de Voluntariado Internacional A.C. para que alumnos de esta institución puedan realizar prácticas en el proyecto, complementando su aprendizaje académico y adquiriendo experiencia de campo no solo en la cuestión constructiva sino en todos los aspectos sociales, económicos, turísticos y ambientales que conlleva el proyecto. Así también, el Colegio de Ingenieros Civiles del Oriente de Morelos (CICOEM) para trabajar conjuntamente en proyectos de espacios urbanos e históricos como el acueducto, además un convenio de colaboración de Servicio Social con el Colegio de Arquitectos de Morelos, Sección Cuautla A.C. y con el Instituto Tecnológico de Cuautla. Se siguen sumando grupos de interés, participando y coordinando talleres y actividades de restauración como es el caso de COMACREM y estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.